lunes, 20 de marzo de 2017

A Propósito de una gran historia tomada de un gran libro

‘A la edad de sesenta y siete años, Thomas Edison regresó a casa temprano una tarde de otro día en el laboratorio. Poco después de la cena, un hombre llegó corriendo a su casa con noticias urgentes: Un incendio había estallado en el campus de investigación y producción de Edison a pocos kilómetros de distancia. Los bomberos de ocho pueblos cercanos se precipitaron a la escena, pero no pudieron contener el incendio. Alimentados por los extraños productos químicos en los diversos edificios, las llamas verdes y amarillas se dispararon hasta seis y siete pisos, amenazando con destruir todo el imperio que Edison había pasado su vida construyendo. Edison con calma, pero rápidamente se dirigió al fuego, a través de los cientos de espectadores y empleados devastados, en busca de su hijo: ‘Ve a buscar a tu madre ya todos sus amigos,’ le dijo a su hijo con excitación infantil. ‘Ellos nunca verán un incendio como este de nuevo.’ ¿Qué ?! ‘No te preocupes’, Edison lo calmó. ‘Todo está bien. Acabamos de deshacernos de un montón de basura.’ 

Esa es una reacción bastante sorprendente. Pero cuando piensas en ello, realmente no había otra respuesta. ¿Qué debería haber hecho Edison? ¿Llorar? ¿Enojarse? ¿Renunciar e irse a casa? ¿Qué, exactamente, habría logrado? Ya sabes la respuesta ahora: Nada. Así que no perdió el tiempo consintiéndose. Para hacer grandes cosas, necesitamos ser capaces de soportar tragedias y contratiempos. Tenemos que amar lo que hacemos y todo lo que ello conlleva, bueno y malo. Tenemos que aprender a encontrar alegría en cada cosa que sucede.’

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Qué es un obstáculo entonces, sino una oportunidad? Piense en lo que le impacienta… es su oportunidad para permitir que se forme la paciencia. Piense en algo que le causa temor, es su oportunidad para ser valiente. Piense en lo que sale de su control, es su oportunidad para ser humilde. Piense en cualquier situación que parece no tener solución, y use su creatividad.

A cada uno le ha tocado una vida diferente, diferentes pruebas, a diferente nivel, de diferente duración, pero en esto somos iguales: TODOS hemos tenido, tenemos y tendremos pruebas: ‘…resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.’ (1 Pedro 5:9)

Podemos paralizarnos, angustiarnos y frustrarnos por lo que parece un obstáculo, o abrir los ojos y ver como Dios envía cada situación, buena o mala para nuestra ‘ayuda’: ‘A los que aman a Dios todas las cosas les AYUDAN a bien.’ (Romanos 8:28)

Podemos quejarnos, o agradecer: ‘…dando SIEMPRE GRACIAS por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.’ (Efesios 5:20) ‘Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino GOZAOS por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo… ‘ (I Pedro 4:12)

Podemos enojarnos y deprimirnos, o ver como la prueba, que no va a durar para siempre, produce en nosotros resultados eternos: ‘Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno PESO DE GLORIA’. (II Corintios 4:17)

Podemos dejar que nuestra vida se evapore como el agua en el fuego, o salir del fuego con una fe refinada como el oro: ‘…para que SOMETIDA A PRUEBA vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con FUEGO, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. ‘ (I Pedro 1:7)

La lista continúa, cualquier cosa que argumentemos tiene su razón y beneficio. Escuche a Pablo decir que se goza en ‘debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones, angustias,’ porque ha descubierto que cuando es débil, es fuerte. (II Corintios 14:10)

Encontremos el beneficio de las pruebas, ajustemos nuestra actitud, trabajemos y veamos cómo los obstáculos se convierten en victoria.

*La historia de Thomas Edison, por cierto, es un fragmento tomado de otro de mis libros favoritos: The Obstacle is the Way de Ryan Holiday.