miércoles, 1 de febrero de 2017

Nuestra forma de percibir y expresar nos hace únicos



Algunas veces me han preguntado si hacer Homeschool significa que me paso el día entero dando clases a mis hijos. No, eso no es lo que hago. Afortunadamente el material que usamos incluye vídeos atractivos, libros interactivos, actividades experimentales, hojas de trabajo, ejercicios y repasos. Cada ‘estilo’ de aprendizaje está cubierto. Yo organizo, superviso y resuelvo dudas.

Parte de lo que he aprendido a base de prueba y error es que en este sistema educativo, -y en cualquier cosa que nos propongamos aprender o enseñar-, la organización es esencial. Cada año volvemos a ver que si no hacemos buen uso del tiempo, morimos en el intento de terminar justo en la fecha límite. También han sido años de experimentos sobre el proceso activo y dinámico de aprender y enseñar.

Aun si encontrara el mejor sistema para aprender o enseñar un tema, este no funcionaría igual para todos, y lo que funciona con un niño o conmigo, puede que no funcione con otros. Hoy tengo el reflector sobre las características que hacen que todos seamos diferentes en la forma en que aprendemos y/o enseñamos.

¿Cómo que somos diferentes?

Nuestro cerebro no deja ‘pasar’ toda la información que recibe; hay muchos factores que influyen en la forma en que filtra y selecciona lo que puede procesar. En general, el cerebro asimila de la forma en que le resulta más práctica y eficaz, el resto lo ignora fácilmente.

Voy a basarme en el modelo V.A.K. de estilos de aprendizaje; lo menciono porque hay otros modelos y usted probablemente ha escuchado que hay más de tres estilos. Cierto. A mí me gusta este por práctico, es muy fácil explicar y diferenciar la tendencia de cada persona. Entonces, según este modelo, básicamente nos dividimos en tres grupos: Los visuales, los auditivos y los kinestésicos.

Cada persona es diferente en su forma de APRENDER, y por lo tanto, es diferente en su estilo para ENSEÑAR. INTERPRETAMOS y COMUNICAMOS en forma diferente. PERCIBIMOS y procesamos la información según la forma en que ‘funcionamos’ mejor, y luego EXPRESAMOS nuestros pensamientos y experiencias en formas particulares. Nuestra forma de percibir y expresar es lo que nos hace ÚNICOS.

No importa si se trata de niños o adultos, observe a un grupo, siempre hay alguien que recuerda mejor lo que escuchó en un lugar, otra persona se impresiona por lo que vio, mientras otra dirá que nunca va a olvidar lo que sintió por causa de esa experiencia.

¿Para qué sirve identificar nuestras fortalezas y debilidades en el proceso de enseñanza/aprendizaje?

Cuando se trata de aprender, sea por trabajo o por crecimiento personal, nos ayuda buscar la información de la forma que nuestro cerebro pueda interpretarla y almacenarla mejor. Al conocernos podemos aprovechar nuestras fortalezas y trabajar en fortalecer nuestras debilidades, pero hasta que este trabajo de aprovechamiento y fortalecimiento suceda, siempre vamos a tener la tendencia de captar o expresar la información a través de nuestro estilo dominante. Si alguna vez nos sentimos frustrados por la dificultad en aprender algo nuevo, tomemos en cuenta que algo simple como un cambio en la forma de abordar el tema puede ayudarnos a saltar fácilmente los obstáculos.

Igual pasa con nuestros hijos; mientras más grande el grupo dentro del que estudian, más diversidad de estilos de aprendizaje habrá. Algunas veces lo que un maestro interpreta y señala en un alumno como una dificultad de aprendizaje resulta ser el reflejo de su propio uso limitado de recursos. Un maestro debe expresarse de manera que pueda aprovechar esas diferencias -siempre presentes- en un grupo. En general, el éxito en la enseñanza /aprendizaje debe involucrar tres tipos de actividad: Visual, auditiva y kinestésica.

¿Cómo identifico mi estilo de enseñanza/aprendizaje?

Las personas VISUALES:
Piensan en imágenes, se anticipan visualizando. Recuerdan o almacenan mejor lo que vieron o leyeron. Les gusta el uso de la pizarra y/o pantallas. Les encanta leer y ver películas. Se impresionan fácilmente por imágenes. Entienden o se expresan por esquemas, dibujos, mapas, líneas de tiempo. Se orientan bien por medio de mapas geográficos. Interpretan fácilmente las indicaciones ilustradas. Les gusta mantener contacto visual con lo que exploran o estudian. Comen con la vista. Prefieren la información global antes de entrar en detalles. Tienen memoria fotográfica.

Las personas AUDITIVAS:
Piensan en sonidos, saben escuchar. Captan la información paso a paso o en secuencia. Les gusta que les expliquen hablando, explicando o contando una historia, y de igual forma prefieren explicar hablando. Algunos ladean la cabeza para captar mejor el sonido. Llevan un diálogo interno o externo consigo mismos cuando necesitan aclarar ideas. Dan la impresión de hablar solos. Les gusta tamborilear con los dedos, llevar el ritmo. Les gusta la radio y los audiolibros. Recuerdan sus propias palabras y las de otros, incluso con su voz. Su memoria se conecta con la música.

Las personas KINESTÉSICAS:
Piensan en experiencias y movimientos. Sienten. Tocan a su interlocutor. Disfrutan los sabores. Explican gesticulando, mostrando con las manos o manipulando. Parecen reflexivos. Les gustan los talleres y manipular herramientas. Aprenden haciendo más que viendo o escuchando. Les gusta acariciar. Necesitan tocar, saborear, oler. Comienzan a armar antes de leer las instrucciones. Aprenden construyendo y desarmando. Tocan y experimentan para asimilar y consolidar. Captan la realidad a través de los sentidos. Entienden mejor las analogías con objetos. Su memoria está conectada con lo que experimentaron o sintieron.

La mayoría de las personas tenemos uno o dos estilos dominantes y uno débil. También es posible que no se tenga el mismo estilo para todas las tareas, una persona puede preferir el estilo auditivo para aprender un idioma, por ejemplo, y el visual para las matemáticas.

¿Cómo puedo arovechar mejor la forma en que aprendo o enseño?

Para el tipo visual: Diagramar la información, ilustrar o encontrar fotos y videos que expliquen el tema.

Para el tipo auditivo: Escuchar una plática, inventar una canción o pedirle a alguien que lea la información.

Para el tipo kinestésico: Tocar, oler, probar, manipular, armar o desarmar, en general experimentar sobre el tema.

Tanto si es para nosotros como aprendices o como maestros, o si es para nuestros hijos o alumnos, debemos buscar la forma de ‘canalizar’ o ‘codificar’ la información de la manera que se facilite asimilarla. Si se trata de un grupo, lo mejor es complementar con una combinación de los tres estilos usando VIDEO, CHARLA y TALLER.

¿Es posible cambiar nuestro estilo de enseñanza/aprendizaje?

Las variedad de experiencias que proveemos a nuestros hijos/alumnos puede marcar sus preferencias a pesar del peso genético, que es lo que nos sucedió a nosotros, lo recordemos o no; es decir que hasta cierto punto a pesar de lo que traemos de fábrica, se puede ‘educar’ la forma de aprender y enseñar con el objetivo de aprovechar mejor toda la información, o de hacerla más aprovechable para otros.

Aun si hemos crecido con una tendencia muy marcada hacia un estilo determinado, las experiencias personales, educativas y profesionales que vamos adquiriendo en la vida pueden hacer que el peso se desplace de un estilo hacia otro.

Esta es la mejor parte: Gracias a la PLASTICIDAD CEREBRAL, que se refiere a la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a través de las experiencias nuevas, buscar y aprovechar intencionalmente diferentes fuentes de información puede realmente enriquecer nuestra capacidad de aprender y enseñar.

Para terminar…

Tengo en mi Escuela en Casa a un niño con tendencia kinestésica y visual, que a los 4 años no logró encajar en el aula de una maestra auditiva. Creo que cuando encontramos cierto tipo de queja recurrente en relación al rendimiento escolar de nuestros hijos (o incluso dificultades con nuestro propio aprendizaje), este es uno de los puntos que debiéramos evaluar, aunque no siempre es un punto negociable.

Para darles una idea de cómo funciona aquí, esta es una de varias razones por las que ha funcionado dejar que mi hijo arme y desarme legos mientras ve y escucha los vídeos de sus clases. A demás salta de la silla cada vez que ve o escucha en su clase la palabra ‘experimento’. Del otro lado de la mesa tengo una alumna que tiende más a lo visual (y también es algo auditiva), que disfruta ver y crear imágenes, y que amplia los temas de su interés anotando, explorando mapas, fotografías y vídeos. Y aquí estoy yo, aprendiendo de ellos y disfrutando mi pequeña y variada escuela.

Tenemos un cerebro maravilloso!