sábado, 31 de diciembre de 2016

A Propósito de Año Nuevo y por qué estoy dejando de ser multitarea



Cuando era niña escuché a mi papá decir que un aparato que servía para dos funciones en realidad no servía, o hacía bien una cosa o la otra. Me lo probó en el tiempo en que los enormes cassettes VHS iban desapareciendo empujados de la estantería por los novedosos y compactos DVDs. Así como él dijo, sucedió. El enorme aparato que para resolver el problema ofrecía reproducir tanto VHS como DVD pronto se descompuso, dejando las películas de VHS en el olvido tal y como de todas formas iba a suceder. Siguió funcionando como reproductor de DVD.

Después lo comprobé sola; tuve un aparato que reproducía cassettes y también CDs que comenzó a enredar las cintas (bueno, igual que todos). El reproductor de CDs todavía funciona y aun lo guardo por ahí, aunque ya el aparato se ve enorme comparado con el Dock en que conecto mi iPod. El teléfono con fax también quedó solo en teléfono, la primera impresora scanner que conocí quedó solo en impresora, alguien puede contarme cómo funcionó el horno-cafetera-parrilla?

Momentos como estos y otros que usted me puede contar, son pequeños segundos dentro de la historia de los 72 años que pasaron de la Z1 en 1935 (considerada la primera computadora y cuyas únicas 6 funciones eran sumar, restar, multiplicar, dividir, almacenar y reproducir), hasta que Steve Jobs anunciara el primer iPhone (2007), o 75 si prefiere que le cuente del primer Samsung Galaxy (2010). Los sistemas operativos multitarea que tienen que ver con el uso compartido de recursos y también de tiempo, aparecieron para salvarnos la vida. No necesito decirle más sobre ese aparato en que envía y recibe mensajes de texto y voz, revisa su correo, que además es su agenda, acceso a la nube y ventana de su vida social, cámara, reproductor de música, linterna y control remoto de la tv, por decir unas pocas cosas sobre su celular.

Lo que no tengo muy claro es cuándo fue que el término ‘multifuncional’ o ‘multitarea’ comenzó a aplicarse a las personas. De todas formas siempre lo hemos sido, aun cuando no se había inventado la palabra. Vieron alguna vez ese dibujo de la mujer cocinando, hablando por teléfono, vigilando las tareas de los niños mientras con un pie acariciaba al perro? (O era gato?) Yo tiendo a reproducirla: Me siento frente a la computadora con varias ventanas abiertas y la mayoría de veces también tengo el celular, un libro, la impresora, y me ubico en un lugar en el que puedo ver a mis hijos trabajando, no muy lejos de la cocina por si la estufa requiere de mi presencia y con mi perro a los pies esperando que note que está allí. Posible sí, eficiente no.

Hay estudios que demuestran que sí, hay personas con mayor capacidad para pasar de una tarea a otra rápidamente y sin estresarse, mientras que para la mayoría de nosotros los mortales-no-super-héroes tener que dividir la atención en varios problemas lógica y rápidamente nos hace perder la concentración; en términos de eficiencia se diría que nuestro desempeño o rendimiento baja. O ponemos toda nuestra atención en el celular o en conducir. Hablamos pero bajamos la velocidad o no estamos listos para un cambio imprevisto, o por el contrario, estamos concentrados en conducir y solo recordaremos la mitad de la conversación. Podemos hacer varias cosas a la vez, pero usualmente vamos a ser más lentos, menos eficientes. Podemos hacer varias cosas a la vez, y no terminar ninguna.

A la mayoría de nosotros, si somos sinceros, la multitarea nos hace ser lentos, distraídos, descuidados, estresados, apurados, descontrolados o irregulares. Ser ‘multitarea’ se convierte en un hábito, casi en un vicio. Nos gusta porque nos hace sentir como que hacemos mucho, pero en realidad logramos poco. 

Este año que termina para mí fue un tiempo de aprendizaje y trabajo tratando de salir de mis arraigados hábitos y vicios de multitarea. Me falta mucho por aprender y mucho por cambiar, pero quiero compartirle una de las herramientas que en los últimos meses me ha ayudado a alcanzar varias de las metas que me había propuesto en el 2016. No importa si se trata de familia, trabajo, estudios o de mis tareas de la casa, no importa si las tareas son grandes o pequeñas, he encontrado que enfocarme en una sola cosa a la vez es mucho más efectivo, y para eso es indispensable priorizar.

El método que he estado usando es simple, realmente fácil de seguir y aplicable a cualquier área de la vida. No me voy a inmiscuir en otros asuntos necesarios que usted tendrá que ir descubriendo, pero al poner en orden las prioridades va a ver como estar menos pendiente del chat o del Facebook, dejar de ver las ‘malas noticias del día’ o evitar tener varias pestañas abiertas al mismo tiempo le ayudaría un poco. Si se concentra en una sola cosa a la vez va a ver cómo puede lograr más en menos tiempo.

Mi recomendación es esta, use el Método de Ivy Lee que resumo a continuación:

1. Al final de cada día escriba una lista de las seis cosas más importantes que necesita cumplir al día siguiente (pueden ser menos). Asegúrese de numerarlas en orden de prioridad.

2. Al día siguiente trabaje en la primera tarea hasta que esté terminada. Continúe así con la segunda, hasta terminar. Tercera tarea, hasta terminar… 

3. Al final del día las tareas en que no haya logrado trabajar o terminar deben ser las primeras en una nueva lista de seis para la mañana siguiente.

4. Repita el proceso cada día.

(Si quiere leer la historia completa sobre el Método de Ivy Lee vaya a http://jamesclear.com/ivy-lee). 

Funciona por razones simples como que aprendemos a priorizar. A la vez tenemos que esforzarnos a decir no a lo que nos desvía del objetivo, hacer a un lado lo que no es absolutamente necesario. Nos ayuda a estar más concentrados en el logro. Nos da la satisfacción de ver trabajo terminado, en cualquier área en que lo apliquemos. Si es una persona competitiva como yo, tener una lista lo va a ayudar a comenzar por el deseo de ir borrando esos pendientes. El bono adicional es que después de un tiempo, trabajar así se convierte en un hábito.

Una variación. Ya sobre la marcha se me ocurrió subir la lista a 7, pero no suba de este número excepto por una muy buena razón. Que su número 1 sea siempre ‘agradecer’. Ser agradecido facilita cualquier otra tarea.

Feliz y productivo año 2017, que reciban lo mejor en su vida, pero no por suerte, sino con la satisfacción de haberse esforzado por alcanzar sus metas.