martes, 20 de enero de 2015

A Propósito del Sobrenombre

Si Betty Marmol fuera real me gustaría preguntarle qué ve en Pablo, y cómo se siente él cuando ella le dice ‘Cuchi chuchi’. Por seguro solo le ve el tamaño y no el gran corazón con que saca de apuros a su gruñón amigo Pedro Picapiedra.

Un día estaba platicando con mi hijo sobre las responsabilidades y privilegios de su edad. En la corta plática yo le hacía notar cuánto había crecido. Terminamos. No habían pasado ni dos minutos cuando se golpeó jugando. Me acerqué a él y con toda la preocupación de mamá le dije: ‘Déjame ver tu bracito.’ Inmediatamente me respondió: ‘¿Bracito? ¡No he crecido nada!’ Más claro imposible. Como le digo se siente. También recuerdo el día en que se puso celoso porque usé un sobrenombre cariñoso para dirigirme a un amiguito. Obviamente en el sobrenombre captó muy bien el sentimiento.

A lo mejor yo tengo la culpa de que mi enorme Golden Retriever de más de noventa libras crea que cabe con nosotros en el mismo sillón, o que puede acostarse sobre mis piernas sin cortarme la circulación… ¿se sentirá tamaño Chihuahua porque le habló como a un ´perrito´?

Sobrenombres: descriptivos, divertidos, crueles, cariñosos. Sea cual sea el que use para dirigirse a alguien puede influenciar la forma en que la persona se ve o se siente sobre sí misma, incluso la forma en que se comporta. Jamás use un sobrenombre negativo para llamar la atención a su hijo, o para señalar una característica negativa en un amigo. No le diga ‘gordo o gorda’ a una persona para quien su peso es un conflicto, o ‘flaco’ o ‘cuatro ojos’ a quién esta característica le hace sentir rechazo o inadecuación. No le ponga a su hijo un sobrenombre que lo avergüence frente a sus amigos. ¿Cuántos han llegado a adultos deseando cambiar ese sobre nombre que los persigue dese hace años? Se necesita una autoestima alta y un entorno de respeto para superar el daño de un sobrenombre que causa inseguridad, intimida o agrede. No todos lo logran.

Poner sobrenombres es la forma más común de bullying, pero también hay sobrenombres que confieren cierto grado de poder dentro de un grupo o pandilla. También están los que alientan y estimulan características positivas y deseables. Los sobrenombres pueden definir ciertos aspectos de la vida de una persona, pueden beneficiar o pueden perjudicar la identidad. Con razón vemos en la Biblia que las personas recibían su nombre proféticamente, según el propósito para el que habían sido llamados: David, el segundo rey de Israel, ‘el amado’, ‘el elegido de Dios’. Sansón ‘el que sirve a Elohim’ o ‘el Sol’. Jesús, ‘Jehová salva’.

¿Ha escuchado la frase: ‘Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca lograrán herirme’? Pues no es verdad. De hecho casi cualquier herida física puede sanar, pero lo que causan las palabras, puede quedarse por toda nuestra vida. ‘Las palabras dejan huella. Las palabras tiene poder para sanar o para herir.’ Usemos nuestras palabras para bendecir.