jueves, 15 de mayo de 2014

La Mancha no era Permanente

Era joven, inexperta, y tenía trabajo fuera de mi casa. Hubo cosas que recién casada tuve que aprender sobre la marcha como le pasa a muchas personas. Una de las cosas que me tocó aprender de mala manera fue el problema del agua ‘dura’; magnesio y calcio dejando horribles manchas blancas en un objeto azul!

Después del susto adquirí conocimiento empírico, pero a la mala pasada se sumó que cuando le conté mi mala experiencia a una persona más conocedora que yo, me tocó escuchar su extrañeza por lo que yo no sabía. Aun hoy veo que fue un comentario sin misericordia, porque mencionó que era algo que yo debí aprender en mi casa, cuando nunca en mi vida había vivido con un material de similar color y con ese riesgo de mancharse.

Unos meses después aun me lo volvió a mencionar con tono de lástima, como algo irremediable que puede pasar por ignorancia. Y años después a lo mejor cree que mi artefacto sigue manchado, porque nunca tuve la oportunidad de contarle que el asunto no fue tan dramático como lo pintó. La mancha no era irremediable, bastó un poco de tiempo y trabajo desaparecerla. Ahora ya sé qué hacer para que no pase. (En eso la lección fue diferente a la del moho en mi cortina.)


A veces nos pasa igual con esas manchas llamadas ‘pecado’ que por un tiempo nos hacen sentir culpables, deprimidos o hasta tontos, pero tampoco son permanentes! Puede haber alguien a su alrededor, un testigo de su pecado dispuesto a acusarle de algo que pasó tiempo atrás. No importa si no tiene oportunidad de explicar que pudo borrar la mancha, su progreso no depende de lo que alguien dice o piensa de usted. Pablo escribió sobre eso, refiriéndose a uno de los hechos más emocionantes en la historia de la humanidad: 



‘Y a vosotros, estando muertos en pecados… os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue…’



Colosenses 2:13-16

No importa cuán grave haya sido su falta, no pierda tiempo, reconozca su culpa, pida perdón a Dios, cambié de rumbo, y el resto ya está hecho: Cristo ya obtuvo la victoria por usted!


martes, 13 de mayo de 2014

Bendición como la Lluvia

No sería la primera vez que digo que me encanta la lluvia y alguien me responde que no la está disfrutando como yo. De acuerdo, no a todos les cae igual, pero tengo dos razones a mi favor en la punta de la lengua, la primera es que el calor me baja la presión, reduce mi energía y algunas veces me hace pasar el día con dolor de cabeza. La segunda razón es mejor. Es el recuerdo de mi papá viendo por la ventana y apreciando la lluvia. Una parte de mi niñez y adolescencia la vivimos en lugares donde había neblina con algo de frecuencia. Ahora de nuevo estoy entre árboles y también puedo verla por la ventana, y con la visión de la neblina viene la de mi papá disfrutando el paisaje y recordando sus años de juventud vividos en otro lugar del continente, en un clima similar. Bonito día, verdad Papi?

No es que no tenga que salir, en un rato tengo que abandonar mi escritorio, pero casi me da emoción en un día como este abrir la puerta y aspirar el olor a tierra mojada, hasta me gusta el sonido de las ruedas del carro pasando por los charcos. El tráfico va a ser una locura más tarde, pero aun allí trabada con los parabrisas trabajando como locos no puedo evitar pensar en la bendición de Dios cayendo sobre mi vida como la lluvia…

Hay muchas escrituras donde la lluvia se relaciona con la bendición de Dios:

En Levítico 26:4 la lluvia es una de las bendiciones de la obediencia, la menciona justo después de que el Señor le manda a Su pueblo andar en sus decretos, guardar sus mandamientos y ponerlos por obra.

En Deuteronomio 11:11 Dios promete a Su Pueblo que si guarda sus mandamientos, va a ser fortalecido y va a poseer la Tierra Prometida, una tierra próspera, bendecida por la lluvia, sobre la cual sus ojos van a estar abiertos todo el tiempo! También menciona la lluvia como una bendición por obedecer ‘cuidadosamente’ sus mandamientos, amar a Jehová y servirlo con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma.

En Deuteronomio 28 la lluvia se vuelve a mencionar varias veces como una bendición por guardar y poner por obra sus mandamientos, se relaciona con abundancia y exaltación.

Por el contrario hay muchas otras escrituras donde la sequía se relaciona con el pecado, con apartarse de Dios y de sus mandamientos, y sin embargo, en II Crónicas 6:24, Dios, siempre misericordioso, le dice a Israel que si han sido derrotados delante del enemigo por causa de sus prevaricaciones, aun pueden orar, confesar Su Nombre, y convertirse de sus pecados, y entonces, solo entonces, Él va a hacer varias cosas (6:27): Escuchar, perdonar, enseñar y bendecir con lluvia.

El mensaje en estas escrituras es claro… obedecer, poner por obra, servir; todo lo que podemos y queremos hacer cuando decidimos amar al Señor con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, y entonces su bendición va a caer sobre nuestra tierra como la lluvia.

Está lloviendo hoy en su vida?