jueves, 30 de octubre de 2014

Para Riley, para mis amigos que tienen perro y para quienes estén pensando tener uno...

Hace un par de semanas que nos cambió la vida decirle adiós a Brinkley e incluir a Riley en nuestras actividades dentro de la casa. Nuestros perros tenían su propia agenda; esa fue nuestra preocupación, ¿en qué forma podía afectar a Riley perder a su padre y cambiar su rutina? Supongo que nadie pondría en duda que los animales también pasan un proceso de duelo. Ellos también necesitan paciencia y comprensión. Nosotros tenemos ahora un perrito al que le ha tomado más de dos semanas recuperar el interés por salir al jardín, que nos mantiene contados y protesta cuando pierde a alguien de vista. 

Como no era posible salir con dos perros de más de 90 libras en un carro de tamaño regular, perdimos la práctica en salir a la calle con dos niños y perros; ahora estamos en tiempo de aprendizaje. Tengo un plato para agua, una toalla, una pelota y una correa en mi carro, y bolsas plásticas en mi bolsa, - que gracias a Dios no he tenido que usar!- Ahora nuestra ropa tiene pelo dorado. En días de lluvia ensuciamos el doble de trapos limpiando patitas. No he tenido que cuidarme de travesuras, (excepto el lápiz que masticó esta mañana), pero estoy buscando la mejor forma de recoger su pelo de los sillones. Tengo a alguien más a quién informar de mis movimientos, y que mete la nariz cuando estoy poniéndome las botas. Me hace contar las horas cuando salgo de la casa, y hay más que planear si decido llevarlo conmigo.

Aun cuando no imaginé lo doloroso que iba a ser ver salir a mi perro y luego verlo regresar reducido a cenizas en una cajita, aun sabiendo que ellos viven pocos años y aun con todos los cambios que tuvimos que hacer en estas semanas, no dejaría de tener un perro. Claro que duele perder uno, pero al aceptar otro nuestro corazón se expande en lugar de endurecerse, igual que pasa cuando ganamos un nuevo amigo.

Hay gente ‘de gato’, ‘de iguana’ o ‘de hamster’, y me pregunto si todos los animalitos nos hacen sentir lo mismo. Ese sentimiento que me causa Riley cuando sus ojitos me ven con esperanza, cuando su cola me dice que se alegra de verme, cuando intenta alcanzarme con su patita para llamar mi atención. Estoy leyendo en un sillón, y este peluche de 90 libras prefiere estar a mis pies como alfombra que en cualquier otro lugar. He oído personas decir que no tienen uno por que no tienen espacio, y es importante, pero yo teniéndolo he visto que los perros buscan espacio en nuestro corazón. 

Dicen que tener una mascota ayuda a los niños a formar responsabilidad, también empatía, que a los adultos nos reduce el estrés, y que otras razas ayudan con el asma. Yo solo sé que un perrito es amor incondicional. Compruébelo usted. Respire profundo, mírelo a los ojitos y ame a su perro!