lunes, 8 de septiembre de 2014

Como una Perla entre el Polvo

Consecuencia lógica de un fin de semana de más calle que casa: Refri vacía, ropa sin lavar acumulada, y en mi caso, piso con una considerable cantidad de polvo, plumas y pelos de las mascotas de mis hijos. Estaba terminando de barrer, juntando todo para subirlo a la pala, cuando me llamó la atención un pequeño punto brillante. Al ponerle atención vi que era una perla escapada de una caja de manualidades. La conozco, sé cuándo cayó al suelo, y así de empolvada como la encontré, bien valía la pena que metiera la mano a la basura para rescatarla, solo por el hecho de que es mía. 

Esa perla me hizo pensar en la condición del hombre. No importa dónde estemos o cómo nos encontremos, Dios aun nos mira, aun nos reconoce, aun nos ama, y Su misericordia es más grande que toda la basura de nuestro orgullo de la que nos rodeamos; solo hace falta que tengamos el valor de llamarlo desde el suelo para que Él nos levante. 

¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra? 

El levanta del polvo al pobre… Para hacerlo sentar con los príncipes de su pueblo. 

Salmo 113:5-8