martes, 13 de mayo de 2014

Bendición como la Lluvia

No sería la primera vez que digo que me encanta la lluvia y alguien me responde que no la está disfrutando como yo. De acuerdo, no a todos les cae igual, pero tengo dos razones a mi favor en la punta de la lengua, la primera es que el calor me baja la presión, reduce mi energía y algunas veces me hace pasar el día con dolor de cabeza. La segunda razón es mejor. Es el recuerdo de mi papá viendo por la ventana y apreciando la lluvia. Una parte de mi niñez y adolescencia la vivimos en lugares donde había neblina con algo de frecuencia. Ahora de nuevo estoy entre árboles y también puedo verla por la ventana, y con la visión de la neblina viene la de mi papá disfrutando el paisaje y recordando sus años de juventud vividos en otro lugar del continente, en un clima similar. Bonito día, verdad Papi?

No es que no tenga que salir, en un rato tengo que abandonar mi escritorio, pero casi me da emoción en un día como este abrir la puerta y aspirar el olor a tierra mojada, hasta me gusta el sonido de las ruedas del carro pasando por los charcos. El tráfico va a ser una locura más tarde, pero aun allí trabada con los parabrisas trabajando como locos no puedo evitar pensar en la bendición de Dios cayendo sobre mi vida como la lluvia…

Hay muchas escrituras donde la lluvia se relaciona con la bendición de Dios:

En Levítico 26:4 la lluvia es una de las bendiciones de la obediencia, la menciona justo después de que el Señor le manda a Su pueblo andar en sus decretos, guardar sus mandamientos y ponerlos por obra.

En Deuteronomio 11:11 Dios promete a Su Pueblo que si guarda sus mandamientos, va a ser fortalecido y va a poseer la Tierra Prometida, una tierra próspera, bendecida por la lluvia, sobre la cual sus ojos van a estar abiertos todo el tiempo! También menciona la lluvia como una bendición por obedecer ‘cuidadosamente’ sus mandamientos, amar a Jehová y servirlo con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma.

En Deuteronomio 28 la lluvia se vuelve a mencionar varias veces como una bendición por guardar y poner por obra sus mandamientos, se relaciona con abundancia y exaltación.

Por el contrario hay muchas otras escrituras donde la sequía se relaciona con el pecado, con apartarse de Dios y de sus mandamientos, y sin embargo, en II Crónicas 6:24, Dios, siempre misericordioso, le dice a Israel que si han sido derrotados delante del enemigo por causa de sus prevaricaciones, aun pueden orar, confesar Su Nombre, y convertirse de sus pecados, y entonces, solo entonces, Él va a hacer varias cosas (6:27): Escuchar, perdonar, enseñar y bendecir con lluvia.

El mensaje en estas escrituras es claro… obedecer, poner por obra, servir; todo lo que podemos y queremos hacer cuando decidimos amar al Señor con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, y entonces su bendición va a caer sobre nuestra tierra como la lluvia.

Está lloviendo hoy en su vida?