miércoles, 23 de abril de 2014

Para la niña a la que no conozco


‘Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.’
Jeremías 29:11

Estaba orando por la necesidad de una niña esta mañana cuando vino a mi mente esta escritura. Es una niña que está experimentando mucha dureza en su vida, pero sentí como el Señor no quería que pidiera por ella con lástima.

En apariencia, a nuestros ojos naturales, pasan muchas cosas que vemos como ‘mal’, y sin embargo a medida que crece nuestra fe en Dios podemos entender que Él es un Dios misericordioso, que hace que ‘todas las cosas nos ayuden a bien’ (Romanos 8:28). Nosotros solo vemos el aquí y el ahora, Él ve nuestro futuro, el lugar que quiere que ocupemos en la eternidad.

El rey David nos dice que Dios no desprecia un corazón ‘contrito y humillado’ (Salmo 51:17), por la simple razón de que eso nos pone en el lugar perfecto para acercarnos a Dios, quien ‘mira de lejos al altivo’ (Salmo 138:6). Nuestro altivo corazón necesita circunstancias que lo lleven a ese lugar donde se convierte en una necesidad acercarnos a Dios.

Sus planes para nosotros nunca han sido dejarnos tirados y medio muertos a mitad del camino. Si alguien pudiera hablar con esta niña a quien no conozco, quisiera que le dijera que Dios la va a guardar hasta que alcance la salvación que tiene preparada para ella, (1 Pedro 1:5) aunque ahora por ‘un poco de tiempo’ tenga que pasar por muchas cosas duras en su vida (vrs.6).

Querida niña, valiste suficiente para Jesús, quien te amó y dio su vida por ti (Gálatas 2:20). Acércate a Él confiadamente para tu ayuda (Hebreos 4:16), la tristeza no es para siempre, luego va a venir la alegría! (Salmo 30:5)