viernes, 18 de abril de 2014

Como un Globo Aerostático

En la hermosa noche despejada del eclipse (lo siento, sé que no estuvo despejada para todos), escribí un comentario sobre que me gustaría una noche así para escuchar la trompeta final. Las respuestas me sorprendieron, no todos están esperando o se sienten listos para ese día que se acerca. Los entiendo. Sé muy bien lo que se siente tener un peso, un lastre que sabemos que hay que soltar y que sin embargo ocupa tanto espacio en el corazón que no es fácil. Pero si nos queremos elevar, es tiempo de prepararse.

Así es como funciona un globo aerostático, lo que lo hace elevarse es que el aire dentro de él es más caliente y menos pesado que el que está afuera de él. No podemos negar que el aire afuera está muy pesado últimamente, cierto? Pero a nosotros Dios nos pide ‘despojarnos de todo el peso y el pecado que nos asedia.’ (Hebreos 12:12) 

También nos está pidiendo soltar el ‘lastre’, esas bolsas de tierra amarradas en el exterior del globo que nos mantienen en el suelo. Qué hay en su bolsa de tierra? Para algunos es éxito y prosperidad, para otros adversidad. Cosas que van a durar muy poco en comparación con la eternidad.

Para otros el lastre es simplemente, como alguien me escribió, ‘no estar a cuentas’. Dios sigue diciendo ‘Venid luego… estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.’ (Isaías 1:18)

Aun cuando las señales antes del fin están ya cumplidas, su día de despegue solo Dios lo sabe. Haga un examen rápido del estado de su nave. Está listo para elevarse?