lunes, 17 de febrero de 2014

Enferma pero Agradecida

Esta gripe que me ha estado persiguiendo por casi tres semanas al fin me alcanzó. Parece que yo había estado muy fuerte como para que ella progresara. Ni modo, démosle algo de crédito, por fin me encontró descuidada y siendo más perseverante que yo, lo logró.

Aquí me tienen tomando mucha agua como me dijo mi madre, el jarabe para la tos que me dijo mi suegra, haciendo el tratamiento que leyó en internet mi esposo, tratando de descansar como me dijo mi amiga… pero vamos, es que realmente las madres no tenemos tiempo para enfermar!

Supongo que todas las mamás nos agobiamos un poco al tener que detener nuestro tren. Cuando los demás se enferman corremos para atenderlos, si nos enfermamos nosotras, no queda más que suplicar misericordia. Paré un momento para ver exactamente por qué es que siento que no puedo enfermar. Interesante, detrás de cada razón tengo algo muy grande que agradecer…

En esta casa todos ayudan, suelen hacer su mejor esfuerzo, pero si no estoy, parece que mi equipo sin directora quiere irse a la huelga… Les gusta mantenerse orbitando alrededor mío en lugar de dejarme dormir, a ver si en algún momento me ven animada como para ver una película conmigo, o pedirme algo de la cocina. En lugar de quejarme porque no me dejan descansar, voy a apreciar que me aman. Sí, yo sé que me aman, se aburren de tener que hacer su vida sin mí! Gracias Dios por mi familia.

Si no quiero salir a la calle, sino quedarme en mi cama, tengo que ser más específica sobre los favores que pido; así no recibo de vuelta dos camisetas exactamente iguales para dos niños que se llevan 5 años y muchas tallas de diferencia… Gracias a Dios que tengo esposo, ciertamente a veces es muy despistado, pero también llena mi vida y me hace reír.

Si tuviera un chofer, en lugar de trabajar como uno, hoy le hubiera llamado la atención por no llevar a mi hija a su cita con la ortodoncista. Pero la chofer soy yo, y nadie me llamó la atención. Afortunadamente solo tuve que toser un poco por teléfono para que me cambiaran la cita. Gracias Dios por mis hijos, que no solo me dan muchas alegrías y satisfacciones, también llenan mi agenda con emergencias de las que resuelve una mamá que pasa la vida dedicada a ellos.

Y hasta ese lindo Cuyo, cuyo nombre es Sky… todos pasan cerca de él, cualquiera puede darle el desayuno… Ah, pero no. La tierna bolita de pelos solo grita fuerte cuando yo paso cerca, aunque no le hable. Parece que su comida no es igual si no huele a mis manos. Hasta las mascotas me extrañan!

La olla de cocimiento lento, mi fiel compañera, todavía no sabe ponerse los ingredientes sola. Si no me aparezco por la cocina un par de días se van a cansar de comer todos los estilos de huevos. Puedo decirles qué poner dentro de la olla, pero si falta algo están en problemas porque no han desarrollado el arte de la improvisación. En cambio si paso por allí cinco minutos para poner todo en la olla se van a chupar los dedos en la cena… Me hacen sentir halagada con lo mucho que disfrutan mis inventos.

El timbre suena. Mis hijos no atienden porque les he dicho que no abran a desconocidos, así que simplemente ni se asoman a ver quién es. El teléfono suena, como saben que no es para ellos ni caso le hacen. Lo siento todo el mundo, mejor escriban a mi celular. Gracias a Dios que aun hay gente que quiere hablarme!

Puedo resumir muchas otras razones y adaptar a mi vida aquella larga historia que envían por correo… Gracias por la preocupación de la refri vacía porque significa que tengo a quién alimentar. Por la montaña de ropa por doblar porque mi esposo la metió a la lavadora antes, y yo no la tuve que lavar. Gracias por el polvo, pelos y alpiste en el suelo porque no tendría mascotas si no tuviera hijos. Por la puerta y el teléfono sonando porque tengo suegra, madre y amigos. Gracias a Dios por la gran diferencia que hace estar con gripe, significa que tengo un cuerpo que normalmente funciona bien, que no siempre se cansa tan fácil, y que usualmente es hábil para hacer muchas cosas. Gracias por el tiempo que no he dormido por estar escribiendo, porque al final, significa que pude pensar sobre las muchas bendiciones que tengo para contar.

Estas son algunas de las cosas que usualmente doy por sentadas, lo que vivo todo el tiempo, lo que es parte de mi vida, el plan perfecto que Dios tiene para mí. Parte de lo que recuerdo cuando Dios dice que demos gracias en TODO. Tengo muchas razones para estar agradecida hoy. Y ustedes, ya contaron sus bendiciones? Cómo está su gratitud hoy?