miércoles, 15 de enero de 2014

Motivación, Fuerza, Gratitud...

Las vacaciones escolares terminaron y hoy estoy aquí viendo mi espacio destinado para escuela que aun no está listo. Todavía hay tanto que tengo que mover, tanto que clasificar entre lo que necesitamos y lo que ya no sirve, mucho que imprimir, mucho que entender sobre el sistema que usamos. Tengo un nuevo reto por delante. No recuerdo que llevar a mis hijos al colegio y entregarlos allí me retara en nada excepto por que me gustaba que la maestra felicitara a mis hijos por sus tareas y loncheras. Pero ahora además de retada estoy agradecida y emocionada. No es así como debiéramos sentir cada cosa que hacemos en la vida, con emoción y no con apatía? 


Recordaba una frase de Helen Keller: 'La vida o es una aventura atrevida o no es nada.' Lo que estoy pensando hoy es que no solo lanzarse desde un paracaídas es aventura, también está esta de mi propia vida que incluye hacerme cargo de la educación de mis hijos en la casa, y las actividades que eso implica. Los años de distancia que hay entre ellos hacen que los temas sean de lo más variados. En un escritorio estamos comenzando la secundaria, y en el otro el segundo grado de primaria. Eventualmente se suman cosas como aspirar un teclado lleno de tortrix, aprender a solucionar los pequeños inconvenientes del sistema de tinta continua de mi impresora, correr al hospital como cuando mi hija se cortó con una cuchilla, o solo vigilar que la mascota de la clase,- Sky el cuyo, no se coma un libro al escaparse de su iglú. Lo habitual es asegurarme que practiquen piano coman, terminen las tareas y llevarlos a tiempo a sus entrenos sin que se me pase la cita con el ortodoncista. Suena a locura, y a veces siento que lo es. Estoy comenzando este año sin ayuda para mantener mi casa, lo que significa que tendré que hacer un gran trabajo de organización para que nada por aquí colapse ni mueran todos de hambre, pero también significa que voy a organizar a mi equipo. 

Tengo mucho en que estar ocupada, pero suficiente motivación que me da la fuerza para seguir hasta que alcance a ver la meta. He estado pensando acerca eso, y como suele pasar a la gente apasionada, hay muchas cosas que me motivan. Precisamente esta es una de ellas: Mis hijos. Estas dos personitas creciendo por dentro y por fuera que seguramente van a tener vidas muy distintas a la mía. No espero que sean como yo, pero hay algo que quiero que vivan igual. Quiero que el día que se encuentren con su propia agenda llena sientan la misma energía que siento yo ahora para cumplirla con puntualidad y emoción. Venga lo que venga, días buenos o malos, que la apatía y el enojo de cuando algo sale mal no les dure más que unas pocas horas. Algunas veces tendrán que aprender como nos ha pasado a todos, de sus propios errores. Estén donde estén, entre cuatro paredes o corriendo una maratón, tras una computadora o dando un concierto, quiero que vivan su vida como una aventura atrevida. 


Siendo Helen Keller sorda y ciega, obviamente no se refería a una emoción como la de escalar una montaña, pienso que se refería simplemente a su capacidad de disfrutar todo a su alrededor, a su capacidad de sentir y de permitirse emocionarse por estar viva. Helen Keller debe haber sido una persona agradecida.