viernes, 15 de noviembre de 2013

Martín Lutero y La Oración

La práctica diaria y diligente de la oración abrió para Martín Lutero un portal para escuchar la voz de Dios, especialmente mientras meditaba en las Sagradas Escrituras. 

Por mucho tiempo pensé que no había suficiente tiempo para gastar más que unos pocos y cortos momentos en oración. La únicas oraciones que podía ofrecer eran hechas sobre la marcha.


Martín Lutero sostenía una visión opuesta sobre la importancia de orar. Cuentan que él pasaba dos horas en oración y meditación cada mañana. Si anticipaba un día particularmente estresante, entonces pasaba una hora extra en oración. La gente que se detiene para escuchar la voz de Dios y que invita a Dios a guiar sus esfuerzos es gente que termina moviendo montañas. Se convierten en instrumentos de Dios para cambiar el mundo.

Escrito por Paul W. Meier
en Praying the Gospels with Martin Luther

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El día en que me convertí en chofer de mis hijos

Inevitable, supongo que la mayoría de papás y mamás pasamos por esto. Las vacaciones de colegio significan un enorme cambio de rutina y tantas actividades extra… ayer entre la clase de música, dentista, un par de compras y dos entrenos casi no me acuerdo si almorcé.

Llevamos 4 meses de esta rutina de salir en las tardes para ir al entreno de atletismo, y cómo si me hubiera estado faltando algo, hoy fuimos a incursionar a la Federación de Esgrima para un curso de vacaciones. En cierta forma, ya no tengo tardes, en cierta otra, como ya les conté, gané tiempo de lectura. Sí quieren saber del tráfico, sí, también estoy acumulando horas de vuelo. A quienes me preguntan sobre eso les he contado que uso unos zapatos 4 x 4, unos tanques bajo cuya suela el impacto del clutch es mínimo. Además encontré una ruta a la que le puse por nombre ‘cero estrés’. 

Podría sumar todo, y entre tiempo, gasolina y tensión el resultado quedaría en números rojos. Pero tengo razones para decir que no es así. Hoy la mejor de todas, es el tiempo que tengo para hablar con mis hijos. De no haber emprendido esta ‘aventura deportiva’ ese tiempo lo pasaríamos en tres lugares distintos de la casa, no hablaríamos la hora y cuarto que estamos juntos mientras vamos y volvemos, y aunque tengo que poner atención a lo que pasa alrededor, hemos tenido muy buenas pláticas entre el carro. 

Eso es una fracción de lo que me hace sentir que estoy haciendo exactamente lo que tengo que hacer. Allí entre el carro, sin mis ojos encima, las preguntas y respuestas sobre la vida parecen fluir relajadamente. Tal vez la que se relaja en ese rato soy yo; antes de salir debo hacer muchas cosas en la casa, y otras tantas al regresar. 

Tengo que usar este tiempo para sembrar verdades en ellos, en unos años se me va a atravesar una licencia juvenil o un cambio de intereses. No me voy a quejar del tiempo que dedico a ser su chofer; mientras mis hijos disfrutan sus actividades, yo voy a disfrutar a mis hijos y a demás voy a aprovechar bien el tiempo… de pronto Dios me recordó qué es lo que quiere que haga:

‘Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino (mientras los llevas a sus actividades), y al acostarte, y cuando te levantes.’

Deuteronomio 6:6-7


martes, 12 de noviembre de 2013

Gratitud


"Quisiéramos ser capaces de ver el futuro, pero en la mayoría de los casos apenas si tenemos luz suficiente para dar el próximo paso.

El arte de vivir es disfrutar de lo que podemos ver y no quejarnos de lo que queda en la oscuridad.

Cuando somos capaces de dar el último paso con la seguridad de que tendremos luz suficiente para el siguiente, podemos caminar con gozo por la vida.

Agradezcamos la pequeña luz que llevamos y no pidamos el potente rayo que haga desaparecer toda la oscuridad".

Henri Nouwen