martes, 10 de diciembre de 2013

Cosechando la Bendición que Sembramos


'Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser Su Santo Nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila.’
Salmo 103:1-5

Esto simplifica nuestra relación con Dios; nos muestra qué va a hacer Él si nosotros hacemos lo que tenemos que hacer. La palabra dice que vamos cosechar lo que sembramos; si comenzamos a sembrar bendición, vamos comenzar a cosechar bendición. No son bendiciones superficiales rondando por nuestra mente, estoy hablando de bendecirlo con todo lo que está dentro de nosotros, bendecirlo desde el centro, desde la parte más profunda de nuestro ser. Solo levantarnos y comenzar a bendecir Su Nombre. Hacer a Jesús el centro va a hacer que lo bendigamos en medio de cualquier situación. Dice aquí (en el Salmo 103), que si lo bendecimos, va a perdonar todas nuestras iniquidades, va a sanarnos de todas nuestras dolencias (enfermedades en el alma también), va a rescatar nuestra vida del hoyo (de la destrucción) donde estemos. Va a poner ángeles que acampen alrededor de nosotros y nuestra familia para protegernos del enemigo. 

Rev. Bill Hudson – En León, Guanajuato, Abril 2011