viernes, 4 de octubre de 2013

Para un Soldado Amigo

Tenemos un Dios cuya gracia es infinita, y que conoce todos nuestros deseos. Él vendrá a Su tiempo, y cuando menos lo esperas. Confía en Él hoy más que nunca, agradécele conmigo por los favores que te hace, particularmente por la fortaleza y la paciencia que te ha dado en medio de tus aflicciones. Es una clara señal del cuidado que tiene de ti, entonces aliéntate con Él, y dale gracias por todas las cosas.


Aun al estar en marcha y con la espada en mano debemos orar, y las oraciones, aunque sean cortas, son muy aceptables a Dios. Lejos de disminuir el valor de un soldado en ocasiones de peligro, las oraciones son lo mejor para remarcar y fortalecer ese valor.

Nadie lo percibe, y nada es más fácil que repetir muchas veces en el día esta pequeña adoración en nuestro interior. Piensa en Dios lo más que puedas. Es muy apropiado y absolutamente necesario para un soldado, quien diariamente está expuesto a perder su vida, y muchas veces su salvación. 



Fragmentos de 'Para un Soldado Amigo', del libro 'La Práctica de la Presencia de Dios' - Escrito por el Hermano Lorenzo (1605 – 1691)