lunes, 14 de octubre de 2013

Para cuando esté 'detrás de la cerca'

‘Demasiado lejos para la foto y para que escuche mis palabras de ánimo o las indicaciones del entrenador. Por allá a la distancia veo a mi Princesa en su segundo día de competencias, ahora tiene que tomar impulso de su propia motivación y confianza de lo que ha trabajado hasta hoy. Hoy es un día de crecimiento.’

Cuando escribí eso estaba viendo a mi hija literalmente con un estadio de por medio. Fue su primera experiencia en algo con el título de ‘nacional’. Y qué experiencia! No estaba sola, estaba entre una multitud de atletas, pero allí ya nadie les dice a los competidores qué hacer. Aunque aun tiene poco tiempo de entreno, se preparó y llegó el día de ponerse en la pista y hacer lo que llegó a hacer; dar su mejor esfuerzo. Pero cuando la vi tan lejos, por un momento olvidé los tenis y pensé en algo más que ha recorrido ella en estos meses de su vida. No han sido sólo metros sobre la pista, el salto de longitud tampoco ha sido sólo sobre arena. El lanzamiento no fue sólo de una bala (o una pelota de baseball que es lo que por peso, usan en su categoría), todo esto ha sido parte de su carrera hacia la independencia. 

Los atletas revisan sus horarios, hay cierto límite de tiempo para presentarse en la cámara de llamadas, los entrenadores no pueden acercarse; igual que los papás y amigos, todos estamos del otro lado de la cerca. Ya no es momento de aprender… si alguien puede gritar suficientemente alto tal vez les recuerde un par de cosas importantes y luego, nada más que palabras de ánimo, y esperar. Esperar que les llegue su turno y que logren una buena ejecución.

A todo esto, si el entrenador hizo un buen trabajo y el alumno se esforzó, lo primero que se verá es si el atleta tiene una buena técnica. El resultado en distancia o tiempo va a ir mejorando con el tiempo de preparación. Igual nos pasa a nosotros al preparar a nuestros hijos para la vida. Llega el momento de dejarlos salir a la pista, de quedarnos detrás de la cerca. Una vez delante de la pista se va terminando el tiempo para instruir. El día que les toque correr, saltar, o lanzar, el resultado dependerá de lo que nosotros, los ‘entrenadores’ hayamos sembrado en ellos. Podremos confiar en que lo van a hacer bien? Le estoy dando a mis hijos las instrucciones que necesitan para cuando llegue el día de estar solos allá afuera, compitiendo por su propio lugar en la vida y en la eternidad? 

Cuando en Proverbios 22:6 se nos da la instrucción de instruir al niño en su camino, la palabra ‘camino’ en hebreo significa figurativamente un curso de la vida o un modo de acción. Les estoy dando instrucción espiritual? Instrucción moral? Les estoy enseñando a ser responsables? Puntuales? Compasivos? Van a salir a dar todo por llegar a la meta en lo natural y en lo espiritual? Los estoy ayudando a definir ese ‘modo de acción’? Vaya un montón de preguntas que tengo para evaluar esta semana…!