martes, 24 de septiembre de 2013

Frank Navasky y El Hábito de la Lectura

Leer es una de las cosas que más me gusta. Es lo que quiero hacer en una tarde de lluvia, en un fin de semana sin compromisos, antes de dormir, mientras espero a mis hijos en el entreno… (De hecho sus entrenos me han dado 5 horas extra a la semana de nada más que leer y tejer entre el carro, qué maravilla!) 

Me encanta el énfasis con el que Frank Navasky dice, en una de mis películas favoritas (You've got mail): ‘You are what you read’, eres lo que lees. Leer nos pone en la mano el mundo, lugares, personajes, épocas. Leer nos hace saber, entender y crecer, y como dicen por allí, perjudica seriamente la ignorancia.

Siendo la lectura todo esto y más, me parece que es una de las cosas más valiosas que podemos dejarle nuestros hijos. Recientemente leí en el blog 'Unschoolery' algunos consejos para inculcar en los niños el hábito de la lectura. De todos ellos, me parece que el más importante es el ejemplo. Había estado pensando en esto desde un día en que mi invitado especial de la noche (mi hijo de 8 años), se me quedó mirado cuando le dije que ya iba a apagar la luz, y entonces con tono de risa me respondió: 'No es cierto, tú todavía vas a leer!'

Entonces, leamos para nosotros mismos. Nuestros hijos nos ven todo el tiempo, no podemos ayudarles a ellos a adquirir el hábito de la lectura si nunca nos ven con un libro en la mano. La buena noticia es que nunca es tarde para iniciar. A algunos probablemente nunca les gustaron las lecturas obligatorias del colegio. A otros raros y contados nos encantaron. Recuerdo que en una de esas tantas lecturas en básicos tuve que leer 'El Canasto del Sastre', de José Milla y Vidaurre. En las vacaciones mi mamá tuvo que ir a comprar 'Memorias de un abogado', 'Los Nazarenos' e 'Historia de un Pepe'. El año en que el colegio nos llevó a ver la obra de teatro 'Los árboles mueren de pié', de Alejandro Casona, además de ese, tuvo que comprar 'La sirena varada', 'Nuestra Natacha', 'Prohibido suicidarse en primavera', 'La dama del alba', 'La barca sin pescador'… 

A Propósito, ahora que lo pienso, mi mamá siempre tenía un libro en su mesa de noche, y nunca dudó en conseguirme lo que se me ocurría que quería leer a continuación. Qué gran ejemplo… Gracias Mami!