martes, 17 de septiembre de 2013

Podemos Compartir las Cargas de Otros

En la historia de la resurrección de Lázaro leemos lo siguiente:


'Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró.' (Juan 11:33-35)

Entonces Jesús lloró. Si leen Hebreo el significado está claro como el cristal. Significa que Jesús intercambió lugar con María para que Él sintiera su dolor. En el libro de Hebreos dice:

'Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia (está hablando a Cristianos), para alcanzar misericordia (un nuevo nivel de misericordia) y hallar gracia (un nuevo nivel de gracia) para el oportuno socorro.' (Hebreos 4:15-16)

Cada vez que Jesús sanaba a alguien, Él tomaba la enfermedad y pecado de esa gente sobre Él mismo, y los llevaba sobre Él. Cuando Él fue clavado en la cruz, esas enfermedades y pecados fueron clavadas en la cruz. Jesús intercambió lugar con María en su dolor, Él sabía como se sentía María, cuando intercambió lugar con ella, Él lloró. Ahora, Él iba a levantar a Lázaro de la muerte, ¿entonces por qué lloró? Estaba compartiendo el sufrimiento de María. No pueden compartir el sufrimiento de alguien si no toman de ello y entienden sus sufrimientos. Las lágrimas nos permiten intercambiar lugar con otros y compartir sus cargas.

Rev. B. R. Hicks - Christ Gospel Churches, Intl.